La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) publicó este miércoles un mensaje dirigido a los candidatos y candidatas a la Presidencia y la Vicepresidencia de la República, en el que los invita a favorecer, antes y después de las votaciones, un clima nacional de serenidad y paz. El documento, fechado el 27 de mayo, llega a cuatro días de la primera vuelta del 31 de mayo.
El episcopado calificó de “altísima, crucial y delicada” la responsabilidad que recae sobre los aspirantes en la actual coyuntura, y los exhortó a contribuir a disponer los ánimos de la población para promover la convivencia pacífica y evitar toda forma de violencia. De ellos, señaló, se espera de manera especial que sean “artesanos” y “arquitectos” de la paz, una expresión que el texto toma de la encíclica Fratelli Tutti del papa Francisco.
Un compromiso explícito con los resultados
El punto central del mensaje es un pedido directo: que los candidatos manifiesten abiertamente su respeto al orden institucional y a los resultados que arrojen los comicios. Para la Iglesia, esa declaración sería “motivo de confianza y esperanza” para el país en un momento de tensión.
El texto invita a abandonar, por el bien de todos los colombianos, la lógica del odio, la venganza, el miedo, la violencia y la muerte, y plantea que, aun en medio de la diversidad y las diferencias, es posible “tejer el puente humano” y proyectar el país mejor que se anhela. Pese a las “graves contradicciones, desigualdades e injusticias” que persisten, sostiene el documento, los colombianos son capaces de acercarse, escucharse, dialogar y reconciliarse en torno a un proyecto común de país.
El mensaje fue firmado por los tres principales directivos de la CEC: monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente del episcopado; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente; y monseñor Germán Medina Acosta, obispo de Engativá y secretario General.
Un guiño a la nueva encíclica sobre inteligencia artificial
El comunicado cierra con una oración por los aspirantes que incorpora un detalle de plena actualidad: la petición de que “todos desarmemos nuestras actitudes y palabras para contribuir a desarmar nuestra tierra colombiana” está tomada de Magnifica Humanitas, la primera encíclica del papa León XIV, publicada apenas dos días antes, el 25 de mayo. Ese documento pontificio, dedicado a la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial, plantea entre sus ejes el de “desarmar las palabras diciendo la verdad”, una idea que la Iglesia Católica colombiana traslada ahora al clima electoral colombiano.
Una recta final marcada por la violencia
El mensaje episcopal no surge en el vacío. Colombia llega a la primera vuelta en medio de un repunte de la violencia que ha encendido las alarmas sobre las garantías electorales. La Misión de Observación Electoral (MOE) advirtió, en un estudio del 19 de mayo, que 386 municipios de 31 departamentos enfrentan un alto riesgo por factores de violencia. La Policía Nacional reveló un mapa de riesgos con 390 puntos complejos y desplegó el denominado Plan Democracia para resguardar la jornada.
La coyuntura está atravesada por hechos graves. El 25 de abril, un ataque con explosivos en la vía Panamericana, en el municipio de Cajibío (Cauca), dejó 19 personas muertas cuando un cilindro cargado con explosivos detonó en plena carretera. En las últimas semanas, varias campañas han denunciado amenazas contra sus coordinadores regionales, y el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, denunció presuntas acciones de un grupo armado para presionar y coaccionar al electorado en el departamento del Guaviare. El telón de fondo es la crisis de la política de “Paz Total” del actual gobierno y el reacomodo de los grupos armados ilegales en los territorios.
Polarización en el tramo decisivo
A la inseguridad se suma un clima de fuerte polarización política. La contienda se ha planteado como una disputa entre la continuidad del proyecto progresista y un eventual retorno de la derecha, un sector que esta vez llega dividido, con la irrupción de un candidato de extrema derecha de perfil populista y outsider. Los cierres de campaña de este fin de semana, con plazas llenas, anticipan una jornada de alta intensidad emocional.
En ese escenario, el mensaje de la CEC se inscribe en una línea de trabajo que el episcopado ha sostenido durante todo el ciclo electoral a través del Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz (SERP). Apenas dos días antes, el 25 de mayo, ese organismo cerró su serie de tres webinars “Iglesia, Ciudadanía y Paz”, en la que distintas voces —desde monseñor Héctor Fabio Henao hasta expertos laicos en construcción de paz— llamaron a un voto sereno, informado y reconciliador.
La Iglesia ha reiterado a lo largo de estas iniciativas que no promueve candidatos ni partidos, sino que busca acompañar el discernimiento ciudadano desde los valores del Evangelio y la Doctrina Social. El mensaje a los aspirantes, en esa clave, traslada ahora la responsabilidad también a quienes aspiran a gobernar: el compromiso con la paz, antes y después del 31 de mayo.
📌 En contexto
- El comunicado: “Mensaje a los candidatos y candidatas a la Presidencia y Vicepresidencia de la República de Colombia”, Conferencia Episcopal de Colombia, 27 de mayo de 2026.
- Firmantes: Mons. Francisco Javier Múnera Correa (presidente), Mons. Gabriel Ángel Villa Vahos (vicepresidente) y Mons. Germán Medina Acosta (secretario general).
- Primera vuelta elecciones presidenciales: domingo 31 de mayo de 2026.
- 🌐 www.cec.org.co








