Su amor por el deporte no le significó riqueza, "fue más lo que le invirtió que lo que le dejó", dice Francia Forero, hija del 'indomable'.

Las luces y las cámaras ya no están en su rostro, los micrófonos de la prensa tampoco se lanzan a su existencia en búsqueda de “la chiva”, y su nombre e imagen ya no suman votos en campañas electorales, atrás ha quedado la novedad y fama de don Efraín “El Zipa” Forero.

Don Efraín ha llevado con humildad el mote de “Zipa” casi 70 años de su vida, luego de que sus coterráneos le concedieran el título noble tras atestiguar sus hazañas.

“El Zipa” Forero es el ex ciclista colombiano ganador de la primera edición de la Vuelta a Colombia en 1951, también ganador de cuatro Campeonatos Nacionales de Ciclismo en Ruta de 1950, 1953, 1954 y 1958.

Ser Zipa en la cosmovisión muisca es sinónimo de grandeza y honorabilidad, una imagen que construyó desde 1948.

Ese año se celebraba en Zipaquirá la tradicional fiesta de Los Mártires Zipaquireños. Los comerciantes realizaron una competencia desde ese municipio hasta el sector conocido como ‘La Caro’. El indomable ganó un reloj de pulso con una bicicleta de turismo, y dejó botados a los demás competidores.

Todo tuvo un comienzo

Los anales registran que la primera edición de la Vuelta a Colombia completó un trayecto de 1254 kilómetros en poco más de 45 horas. Toda una proeza si se tiene en cuenta que las bicicletas eran, de forma literal, caballitos de acero que pesaban como la conciencia, además, las vías eran caminos de herradura.

El libro titulado ‘Todo tuvo un comienzo’, escrito por Indalecio Castellanos, relata una época compleja y exacerbada por los fragores políticos de aquellos días. Entonces, un periodista del diario El Tiempo le compró la idea al Zipa de realizar una competencia ciclística con el fin de apaciguar los ánimos tan violentos que vivía el país. Finalmente, después de que don Efra tocó tantas puertas, una se abrió y nació la Vuelta a Colombia.

Portada del libro que está a la venta en librerías del país.

Su amor por el deporte no le significó riqueza, “fue más lo que le invirtió que lo que le dejó”, dice Francia Forero, hija del indomable, quien me confiesa que su padre vive la vejez al lado de ella. “Él se levanta todos los días a las 5 de la mañana, prepara tinto, despacha a los de la casa, hace rodillos o sale a caminar. Ve noticias y programas deportivos de muchas disciplinas (menos el fútbol), y se acuesta a las 10 de la noche después de ‘Bety, La Fea'”.

A los dos (a don Efraín y su hija) los encontré en una de las calles de la Zipaquirá turística, estaba rodeado de personas deseosas de tomarse una foto con él. Yo no quería una foto, quería verle de cerca, abrazarlo o darle un apretón de manos.

Don Efraín, recostado sobre una columna de la Zipaquirá turística.

Entonces la curiosidad me embargó y decidí grabar el saludo y de paso la conversación, como en los tiempos en que los periodistas le abordaban al término de una carrera.

-Don Efraín, buenos días. ¿Cómo se siente hoy?

-Bien, muchas gracias.

¿Y su estado de salud?

-Pues aparte de que no puedo caminar bien y que he perdido fuerza en las piernas, gracias a Dios bien.

-Pero ha llegado a sus 89 años caminando, eso es toda una proeza. ¿Sirvió hacer ciclismo toda la vida?

-Uno siendo deportista lleva una vida muy controlada para no cometer errores. Después que me retiré del ciclismo me dediqué a levantar el ciclismo femenino. En 1986 llevé un equipo de siete ciclistas al Tour de Francia y recuerdo que Raúl Mesa (ciclista), apostó 5 mil a 1 que, en la primera etapa, me las eliminaban a todas y resulta que mi equipo terminó entre las 91 ciclistas que corrían. Siendo la primera vez en una vuelta como la de Francia, fue muy bueno.

¿Quiénes estaban en ese equipo?

-Rosa María Ponte, Libia Ortega, Alicia Bulla…

-Don Efraín, ¿el ciclismo le dio para vivir?

-El ciclismo no me dejó sino recortes de periódicos. Lo único que me dejó, de resto nada.

-¿De qué vivió en su vida?

-Después de que gané la Vuelta, seguí trabajando con un camión que tenía. Era amigo de una persona a la que también le gustaba la bicicleta y nos íbamos para Barranquilla. Desde allá nos rotábamos la conducción y mientras uno conducía el otro montaba bicicleta, 100 o 150 kilómetros. Y así corría las etapas. Pero hacían mucha trampa los ciclistas y los comisarios no hacían nada. Y me cansé de eso porque corría contra los ciclistas y los directivos.

-¿Se pensionó?

-Fui entrenador deportivo en varios departamentos y alcancé la ficha para la pensión.

-Don Efraín, ¿cuándo fue la última vez que se montó en una bicicleta?

-Hasta hace muy poco, yo salía con un grupo de 25 amigos y salíamos cada fin de semana y festivos, pero varios murieron y nos fuimos separando. Hasta hace un año yo salía con mis nietos y mi hija. Después, empecé hacer bicicleta estática pero la piernas no se levantan bien y me cuesta subirme a los rodillos.

Pero cuénteme, ¿cuál es el secreto para seguir de pie, qué alimentos consume?

Yo desde pequeño tengo una alimentación muy balanceada gracias a mi papá. Él salía a hacer mercado y compraba todos los alimentos verdes que encontrara, ricos en vitaminas. Usted sabe que lo que son legumbres y verduras, son los mejores alimentos.

-¿Y no se pega su perro caliente o hamburguesa?

De vez en cuando empanadas y café, al que soy adicto.

-Pero a pesar de su dolor en las piernas, ¿se siente bien?

Si, lástima que no pueda caminar. Pero ahí me ve más o menos como estoy.

¿Qué significa para usted Egan Bernal?

-Me da mucha alegría y espero que siga llevando en alto la bandera de Zipaquirá por el mundo.

-Como usted lo hizo don Efraín…

Si porque fui el artífice de la Vuelta a Colombia, y cuando lancé la idea me tildaron de loco y creído.

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"El ciclismo no me dejó sino recortes de periódicos": don Efraín "el Zipa" Forero
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"El ciclismo no me dejó sino recortes de periódicos": don Efraín "el Zipa" Forero
Descripción
La desapacible afirmación proviene del primero de los más grandes del ciclismo cafetero: Don Efraín, el artífice de la Vuelta a Colombia.
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UNIMINUTO Radio
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