El delicado trabajo de cultivar flores deja consecuencias entre las trabajadoras. Imagen tomada de Agencia de Noticias UN.

La industria de la floricultura deja ganancias considerables a empresarios e industriales. Pero nada de lo obtenido ahora hubiese podido ser sin el trabajo intenso, y en muchos casos contraproducente para la salud, en especial de las mujeres que son quienes más ocupan en estos cargos por su marcada condición de vulnerabilidad.

El 14 de febrero se realiza en Estados Unidos el Día de San Valentín, que llena de flores las casas de los estadounidenses. Según cálculos oficiales, este año se exportaron tantas flores que cada hogar podría tener derecho a una docena de flores.



¿Pero qué hay detrás?: jornadas laborales que se inician antes de las 6 de la mañana y se prolongan hasta doce horas con intensidad constante. La columna y consecuentes hernias discales, el manguito rotador, bursitis y el túnel del carpo son daños destacados por las trabajadoras, cuyos testimonios presentamos en Espacio de Opinión, de la Franja, Voces en Movimiento.

Marta Yaneth Sánchez y Beatriz Fuentes narran la situación actual, en la que se reconoce un cambio desde los años 90, como consecuencia de las denuncias constantes por parte de las trabajadoras. Pero la solución sigue incompleta. No en todos los cultivos se cumple la norma. Y, en caso de enfermedad que disminuya el rendimiento la trabajadora es tratada con displicencia para que aburrida, renuncie.

Una narración detallada por parte de la líder Beatriz Fuentes y Martha Yaneth Sánchez, ahora enferma tras 23 años de labores, compartieron su experiencia. Aquí, el audio correspondiente: