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Realizado por Erika Natalia Urrego Junca

“Pablù” como es conocido en redes sociales tiene 38 años de edad, es papá de Thiago Hernández, un pequeño de tan solo 4 años que ama y disfruta a su papá 24/7. Él es un papá amoroso que en medio de las ocupaciones del diario vivir, logra captar las sonrisas de su pequeño hijo.

Dentro de la comedia, Paulo encontró un refugio, ya que cuando era muy niño sufría de timidez y sin duda fue algo terrible para él: “Tenía problemas de timidez extrema, me daba pena hablar en público”. Logró salir de esa timidez en un encuentro espiritual donde pasó el “milagrito”, recordó entre risas ese momento tan alegre y especial sobre esa lucha. La alegría en su rostro se refleja cuando recuerda que en el año 2000 se subía a los buses con biblia en mano a llevar la palabra de Dios, transmitir ese mensaje a las personas. De manera jocosa cuenta que se ganó un premio porque era quien llevaba más jóvenes a la iglesia cristiana a la que asistía.

Con una mirada vaga y sus ojos un poco cerrados recordó a una amiga que le había comentado que su hermano era cuentero: “Yo en ese momento no tenía ni idea qué era la cuentería y ella amablemente me llevó al show de Daniel Santos”. Con su mirada penetrante, que pareciera descubrir lo que uno esconde en los ojos, y algo emocionado, relató lo bueno que fue haber asistido a ese evento porque se entrelazó una historia de amor y mucha comedia: “La gente salía llorando”.

Desde ese momento Paulo supo que quería hacer lo mismo, encontró un impacto muy grande a través de Daniel. Se devuelve a la época de la universidad y con un tono de voz nostálgico recuerda que en el 2002 empezó este camino con un taller de narración oral. Decidió tomarlo y sobresalió, “Yo quería aprender ese arte” y gracias a ese aprendizaje que obtuvo en las aulas se estrenó como cuentero el 8 de marzo de 2002, frente a 40 chicas. Paulo recuerda que esa vez adaptó un cuento raro sacado de un libro llamado “La Mohana” que trata básicamente de un espanto que se roba los niños y, entre risas que parecen ser imparables, recuerda que la llamó totalmente diferente, la denominó “La Mojiganga”. Pero no todo era alegría, en aquella época no le fue muy bien con la cuentería; sin embargo, hacía parte del círculo de cuenteros de su universidad y lo invitaban a otros planteles universitarios para que llevara su show en calidad de estudiante.

“Realmente no era muy bueno”, en ese mismo instante Paulo baja su mirada, y con una voz algo triste y desanimada, relata que estaba en desventaja porque era cristiano y su cuentería trataba mucho sobre las anécdotas de Jesús: “Era muy light”, además en partes de su show hablaba sobre situaciones del amor.

En esta trayectoria que emprendía, se fijó que este oficio tenía una clasificación y que estaba claramente distribuida como: cuentería profesional, cuentería universitaria, cuenteria callejera, entre otras. A Paulo le llamaba la atención una en particular que es la cuentería callejera, en ese entonces estaba distribuida por diferentes lugares en Bogotá como Lourdes y Niza, mismos escenarios en donde participaba Freddy Beltrán y Ricardo Quevedo, actuales referentes de cuentería y comedia.

Pasaba el año 2009 y con su voz particular que lo ha caracterizado, menciona que en esa misma línea de tiempo estaba creciendo el Stand Up Comedy “Sólo para la élite” como él lo denomina. Los pioneros de este formato fueron Andrés López junto con Gonzalo Valderrama: “eran muy elitistas y se dirigían a ciertos grupos”.

Paulo relata que la cuentería tomó bastante fuerza desde el 2010 y que las personas tenían referenciados los lugares donde se realizaba ese tipo de cuentería. “Comencé la cuentería en bares en donde se destacaron varios personajes como Alejandro Riaño, Freddy Beltrán, Iván Marín, mientras tanto yo seguía en las penumbras”. Su honestidad se refleja al decir “Realmente era muy malo, no me invitaban a nada”.

La experiencia más loca que ha hecho por amor fue viajar a Londres con el fin de ir detrás de una hermosa chica: “esto nadie lo sabe”. En el tiempo que permaneció en Inglaterra quería volver a intentar la cuentería, pero por sus ocupaciones no podía. Un bue día vio un letrero y se dio cuenta que era una convocatoria para un concurso de talentos; recuerda que como pudo, tradujo un cuento y cuando lo exclamó al público, la gente se reía mucho. Fue en ese momento que Paulo se enfrentó por primera vez al Stand Up Comedy. Él dice que ese viaje lo fortaleció porque cuando volvió a Colombia, estos formatos se encontraban en pleno auge.

Tomó talleres con Gonzalo Valderrama y los agradece con entusiasmo porque realmente le sirvieron mucho: “Hay que tener disciplina y filosofar, ¡es un arte muy bonito!”. Su primera rutina trataba de “la tuza”, la escogió porque la vivió en carne propia y adoptó ese show basado en esa experiencia. Recuerda con gran alegría a las personas que asistieron ya que al salir de ese show le agradecieron porque de alguna u otra manera se sentían identificados a la vez que reían mucho.

Hace unos meses participó en el programa Colombia Ríe del canal RCN. Con una voz un poco desanimada revela que no hubiese querido pasar “era estar 3 meses encerrados, no tener contacto con la familia, no lo hubiera podido soportar ya que soy muy hogareño y no ver a mi hijo es algo caótico para mí”. En el año 2010 Paulo también realizó el proceso para el programa Comediantes de la Noche del mismo canal. Como todos, hizo la respectiva fila. “Realmente estaba nervioso porque era hacer reír a los duros como: Iván Marín, Alejandro Riaño, Ricardo Quevedo y otros comediantes que no recuerda. El premio era firmar contrato y ser parte del equipo. Fue un proceso largo, Paulo no ganó, pero era invitado siempre.

En sus rutinas, y cada vez que se sube a una tarima, él se vuelve más alegre, dispuesto a transmitir sus experiencias para poder sacarle una sonrisa a su público, que es su principal objetivo, pero en realidad cuando se sube a la tarima, se pone un poco nervioso y lleno de adrenalina. Paulo, con su mirada seria, dice que “nunca hay que sentirse sobrado” siempre hay que conservar la humildad en todos los aspectos de la vida.