Egan Bernal, vestido de blanco en plaza de los comuneros en Zipaquirá.
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Zipaquirá queda a poco más de una hora de la capital de Colombia, eso si, la distancia se achica o se agranda dependiendo del tráfico vehicular que haya en las vías. Pero si se trata de ver al campeón del Tour de Francia, no hay kilómetros o distancia eterna.  

Así lo demostró Andy Hernández, un hombre que viajó desde Tuchí, Córdoba, para entregar un sombrero vueltiao a Egan Bernal. El cordobés viajó más de un día y al arribar se encontró con cordones de seguridad que rápidamente superó al advertir su historia a los guardias y mostrarles el presente que tenía para el campeón. Al final, la novia de Bernal fue quien recibió el regalo y lo cargó junto con otros objetos que llegaron a sus manos en sentido de agradecimiento.

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Entrega de sombrero para Egan Bernal.

La compañera sentimental de Bernal es Xiomara Guerrero, una carismática joven a la que uno no resiste observarle. Goza de un cabello rizado abundante que le hace juego con su personalidad arrolladora y alegre.

Entre tanta pregunta que la prensa le hizo al abordarla, solo se me ocurrió consultarle una cosa:

-¿Cuál es la foto más bonita que ha sacado con la cámara que lleva en su pecho?-

-La foto en la plaza, ver a la gente que celebra con Egan- respondió y se fue a la zona reservada para familiares y amigos del ciclista. 

Xiomara Guerrero, la novia de Egan Bernal.

Las personas del VIP obtuvieron ese puesto por el lazo amistoso y familiar que Egan ha construido. Muy temprano, a eso de las 7 am, Johan Bernal, primo de Egan, estuvo en la puerta del primer cordón de seguridad grávido de tristeza y rabia. Por alguna razón, su nombre no apareció en la lista de invitados especiales. 

Pese a los ruegos de los familiares a personas de logística del evento, parecía que se perdería el momento de consagración de su primo frente a los paisanos. Minutos más tarde lo vi saltando de felicidad: había conseguido la credencial de ingreso.

-¿Qué pasó Johan?– le pregunté. 

– Tocó correr por la escarapela porque quiero estar cerca de él- respondió. 

-¿No se ha visto con Egan? 

-No. Se que ayer hizo mercado en PriceSmart de Chía. Pero esta es la oportunidad de tenerlo cerca, no como antes, porque ahora tiene la camiseta amarilla- concluyó y se fue corriendo.

Y si, es que la vida de Egan y su familia cambió y aún no se acostumbran a ser el centro de atención de su pueblo. Hace unos veinte días compraban víveres en cualquier tienda, hoy lo hacen escoltados y con paradas para conceder fotos. Egan se abstiene de pensar en el futuro (al menos así lo verbaliza), ha sido muy enfático en que desea disfrutar su presente.

Quién iba a creer que un chico que emergió del Bolívar 83, (barrio de Zipaquirá fundado por Gustavo Petro, al que le acuñan una fama poco apetecida por sus indicadores de violencia y criminalidad), años más tarde disfrutaría el bálsamo de una victoria mundial.

Lo del Bolívar 83 es una mención que el propio ciclista realizó ante el púlpito. “Si yo soy campeón siendo de una familia humilde, ustedes también”, dijo.

Sin duda, toda esta gloria es de Bernal pero también para los que, sin mucha prensa, le han apoyado y exhortado en el camino, como Sergio Avellaneda Carranza, ex entrenador de Egan en ciclomontañismo y actual secretario de Deportes del municipio de Sopó.  

“Me siento feliz, esta es mi graduación como entrenador de alto rendimiento. Que Egan me reconozca es importante porque el trabajo de los entrenadores es muy silencioso”, dice este funcionario público que fue ovacionado cuando Egan lo exaltó en tarima junto a Fabio Rodríguez y Pablo Mazuera, también ex entrenadores de él.

En la foto, de amarillo, uno de los tres ex entrenadores colombianos de Egan, Sergio Avellaneda.

Como Avellaneda, otros en silencio también sienten propio el triunfo de Egan. Por ejemplo, Juan Charry que trabaja como reportero de ESPN. Juan recibió uno de los contados abrazos de Egan al arribar a la plaza. 

El hombre que le cambió la vida deportiva a Egan Bernal

“Con el canal hemos acompañado a Egan en muchas de sus aventuras. Yo estuve en las 21 etapas de Tour y creo que me dio un abrazo de compañerismo porque no somos amigos, eso es difícil, pero espero construir con él una relación deportiva profesional”, dijo Charry al consultarle sobre el episodio.

La foto del niño con lágrimas en los ojos. Símbolo de la esperanza en el deporte.

Sin embargo, un abrazo distinto le ofreció Egan a Julián Esteban Gómez, el niño de 10 años que fue inmortalizado por una cámara en el momento que sus lágrimas corrían por el rostro. Gómez y Bernal se fundieron en un abrazo que debió ser eterno para el menor que lo esperó con impaciencia para cumplir el sueño de ver al campeón.

“Quiero que siga ganando más competencias”, dijo esta inocente celebridad que ahora acompaña a Egan en el mural que pintaron en una de las entradas del municipio.

Mural de Egan Bernal a la entrada de Zipaquirá.

De esta jornada quedan claras tres cosas: la gente celebró con moderación pese a que el ambiente era más festivo que un 7 de agosto habitual. En Zipaquirá no quieren al alcalde Luis Alfonso Rodríguez, fue abucheado durante todos los minutos de su intervención (y no hubo más abucheos) y Egan quiere que el gobierno nacional destine más dinero para el deporte zipaquireño.

Zipa es el apócope de este pueblo del que brotó el también ciclista Efraín ‘el Zipa’ Forero, el “indomable” que abrió el camino del ciclismo colombiano en el circuito mundial y que Egan Bernal completó 68 años después. 

Don Enfraín habla con UNIMINUTO Radio.

De don Efraín hablaré en otro artículo porque la conversación con él merece un capítulo a partir del siguiente titular: “El ciclismo me dejó recortes de periódicos”.

*Enviado especial de UNIMINUTO Radio a Zipaquirá.

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Egan, el campeón que emergió del 'Bolívar 83' (el barrio más inseguro de Zipaquirá) a la Batalla de Boyacá
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Lo que usted no vio de la celebración de Egan Bernal en Zipaquirá.
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