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“Conocerán la verdad y la verdad los hará libres” (Jn 8,32); esa frase del Nazareno, la doctrina de la iglesia la ha aplicado a los comunicadores sociales, “incluso cuando metéis el dedo en la llaga, y tal vez la llaga está en la comunidad eclesial”.

Se concibe la comunicación como “una herramienta para construir, no para destruir; para entenderse, no para enfrentarse; para dialogar, no para hacer un monólogo; para orientar, no para desorientar; para entenderse, no para malinterpretarse; para caminar en paz, no para sembrar odio; para dar voz a los que no tienen voz, no para ser el megáfono para los que gritan más fuerte”.

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Podcast del Bicentenario

Un recorrido radial para la gesta libertadora.

Todos tienen que ver: Las autoridades civiles procurando “justa y celosamente, mediante la promulgación de leyes y su diligente cumplimiento, que el mal uso de estos medios no desencadene graves peligros para las costumbres públicas y el progreso de la sociedad; y defender y asegurar la verdadera y justa libertad que la sociedad actual necesita absolutamente para su provecho, sobre todo en lo relativo a la prensa”.

Los medios, evitando cometer sus pecados más comunes: “la desinformación, la calumnia y la difamación”. El primero, que “impulsa a decir la mitad de las cosas”,  porque “te lleva a fallar, al error; te conduce a creer sólo una parte de la verdad”. En los medios, dice el papa, hay otras situaciones perversas como las “ de sufrimiento, que a menudo no tienen la luz de los focos, o la tienen por un momento y luego regresan a la oscuridad de la indiferencia”.

La agresión de  los medios  la iguala el papa al hombre apaleado por los bandidos y abandonado al borde del camino; cuando “tiene como objetivo preponderante inducir al consumo o a la manipulación de las personas”.

Un periodista siendo humilde “trata de contar el bien, le ayuda  a no ser dominado por la prisa y son conscientes de que a través de un artículo, un tuit, un directo en televisión o en radio, se puede hacer el bien, pero también, si no se es cuidadoso y escrupuloso, perjudicar a otros y, a veces, a comunidades enteras”. Esa virtud los lleva   a obrar a  semejanza de la   parábola en la  que “tienden la mano en lugar de girarse hacia otro lado; te impide vender la comida podrida de la desinformación y te invita a ofrecer el buen pan de la verdad”.

En su explicación acude al capítulo XXIX, de la Introducción a la vida devota, en el que indica que se debe  usar la palabra como el cirujano usa el bisturí .

Los destinatarios,   sobre todo los más jóvenes, son llamados  a que “procuren acostumbrarse a la disciplina y a la moderación en el uso de estos medios; pongan, además, empeño en comprender a fondo lo oído, visto o leído; hablen sobre ello con los educadores y expertos y aprendan a emitir un juicio recto”.

Esta doctrina viene enseñada desde el Concilio Vaticano II en el Decreto Inter mirifica, y los mensajes de Francisco 1 de junio de 2014, 15 de diciembre  2014 y 18 de mayo de 2019.