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Para San Juan Pablo II “La política es el uso del poder legítimo para la consecución del bien común de la sociedad. (Discurso 4/nov/2000); por lo que no solamente está “reservada solo a los gobernantes: todos somos responsables de la vida de la «ciudad», del bien común”. (Ángelus, 1/01/2019)

La función de la religión en la política está delimitada, en cuanto “el papel de la religión en el debate político no es proponer soluciones políticas concretas, algo que está totalmente fuera de la competencia de la religión. (B XVI discurso 17/09/2010).



La Iglesia indica que “La actividad política, por tanto, debe realizarse con espíritu de servicio; desinteresadamente, no buscando la propia utilidad, ni la de su propio grupo o partido, sino el bien de todos y de cada uno y, por lo tanto, y, en primer lugar, el de los más desfavorecidos de la sociedad. (San Juan Pablo II, discurso 4/11/2000). Para San Pablo VI se ha de “Tomar en serio en sus diversos niveles ―local, regional, nacional y mundial”.

El cristiano que actúa en política —y quiere hacerlo “como cristiano”; tiene sus virtudes, bienaventuranzas y vicios.

Las virtudes, tenidas como la base de una buena acción política, y los vicios su negación y escándalo; de acuerdo al papa Francisco las virtudes de los políticos son justicia, equidad, respeto mutuo, sinceridad, honestidad y la fidelidad.

Los vicios, “la corrupción, la negación del derecho, el incumplimiento de las normas comunitarias, el enriquecimiento ilegal, la justificación del poder mediante la fuerza o con el pretexto arbitrario de la “razón de Estado”, la tendencia a perpetuarse en el poder, la xenofobia y el racismo, el rechazo al cuidado de la Tierra, la explotación ilimitada de los recursos naturales por un beneficio inmediato, el desprecio de los que se han visto obligados a ir al exilio”, indica el papa Francisco.

Se han escrito también las “bienaventuranzas del político”, por el cardenal vietnamita François-Xavier Nguyễn Vãn Thuận; unas ellas son “Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés y Bienaventurado el político que no tiene miedo”.

«¿Hay acaso algo más bello que una mano tendida?, se preguntó el papa el 1er día de 2019 en la 52 Jornada Mundial de la paz. La política favorece la paz si se realiza, por lo tanto, reconociendo los carismas y las capacidades de cada persona, añadió.

Cada cita electoral, cada etapa de la vida pública es una oportunidad para volver a la fuente y a los puntos de referencia que inspiran la justicia y el derecho, señaló el papa Francisco; sin embargo, se convierten en adulaciones o insultos; aunque a veces “alguien se lo merece”, dijo.  “Parece que el espíritu patriótico no llega a la oración; pero sí a las descalificaciones, al odio, a las peleas, y así es como termina”, explicó el papa. (Misa Capilla Santa Marta, 16/09/2019). En esta oportunidad nos recordó el deber de orar por los gobernantes y por los políticos.

@luforero4