Imagen tomada de Señal Colombia - https://www.aa.com.tr

El presidente de Colombia era Belisario Betancurt, de origen conservador pero con alma de poeta y expresos deseos de paz.

El 7 de noviembre, hoy hace 33 años, el Ejército irrumpió para cerrar uno de los capítulos más tristes de la historia del final del siglo XX en Colombia.

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Quienes vivimos el momento recordamos el holocausto como si hubiese pasado menos tiempo. Hay imágenes precisas, tristezas aún difusas.

Críticas aún no olvidadas como la decisión de la entonces ministra Noemí Sanín de emitir un partido de fútbol mientras ardía la justicia.

Desde ese momento aciago han pasado 33 años.

En el recordatorio hablamos con el periodista Arturo Guerrero, quien entonces trabajaba para la Agencia Internacional de Noticias, Alasei, residente en el centro de la ciudad, lugar desde el cual las llamas iluminaron el firmamento.

Arturo recordó lo anterior en los micrófonos de UNIMINUTORadio 1430AM, e invitó a conocer los archivos del cubrimiento que al finalizarla agencia de prensa Alasei, cedió al Círculo de Periodistas de Bogotá – CPB.

Constanza Viera, por su parte, cubría información para la soviética agencia Novosti, que se ubicaba en la carrera séptima muy cerca de la avenida Jiménez. Ahí, en el corazón del fuego cruzado, y quien además, muchos años después participaría en la edición final del libro El Palacio de Justicia, Una tragedia colombiana, con autoría de Anna Carrigan, uno de las investigaciones más importantes sobre el tema y el más destacado en 2009.

Los recuerdos de Constanza, al detalle y de manera cronológica con las dificultades que se presentaron ante la publicación, que primero se conoció en Londres y Nueva York, y del que vale resaltar un detalle: el 6 de noviembre, desde muy temprano, hubo francotiradores en los edificios del centro, lo que confirmaría una vez más, que la toma era un hecho anunciado, alimentado por el retiro de la guardia del Palacio de Justicia, sometiendo a la vulnerabilidad a los Magistrados. Con el saldo fatal ya conocido.

El testimonio completo de Constanza Vieira, a continuación:

Para concluir la trilogía testimonial, Myriam Bautista,conocida por muchos como La Compañera, escribía en ese entonces para la Revista Semana, siendo integrante de la Unidad Investigativa. En conjunto, sumando sensaciones, incertidumbres y confusiones de un momento que no era totalmente claro, redactaron la nota que finalmente mereció un Premio Nacional de Periodismo. 

Su testimonio es el siguiente:

Treinta y tres años. Varios libros. Menos recuerdos entre las generaciones más jóvenes. Incluso para muchos es un hecho del cual no tienen referencia. Pero fue. Con casi un centenar de muertos, una decena de desaparecidos, y muchas incógnitas que no se han de resolver jamás. Porque aún, apenas, se conocen otras verdades a medias y se siguen entregando restos equivocados a sobrevivientes de víctimas nunca olvidadas.  

Lo que se desea sobre todo, es que no sucedan nuevos holocaustos. Otra utopía, tal vez.