Foto de: MINISTERIO DE BIOSEGURIDAD DE NUEVA ZELANDA

Por Alejandro López Arias

El primer insecto en ser detectado fue una mosca de la fruta de Queensland o mosca del mediterráneo, esta apareció en un jardín colectivo de la ciudad de Auckland en Nueva Zelanda, en vísperas de San Valentín. La segunda fue encontrada una semana después en el sur de la misma ciudad.


Nueva Zelanda es el país con mayor producción en el mundo de kiwis, las exportaciones de estos productos a más de 120 países dejan al año en el país europeo cerca US$1.000 millones. Según señala la radio local RNZ, el 80% de la cultivación de esta y otras frutas son vulnerables a los ataques de la mosca de la fruta mediterránea las cuales dejarían incomibles por infecciones y pudrición a las mismas.


La proliferación de las moscas mediterráneas pararía el mercado exportador de frutas de Nueva Zelanda, puesto que las medidas sanitarias no permiten la distribución de frutos que hayan sido cultivados en cercanía o en condiciones lúgubres referentes a un brote de moscas mediterráneas.


Para controlar el incremento de dichos insectos, el Ministerio de Bioseguridad de Nueva Zelanda ha decidido implementar 2000 trampas para moscas, además de incrementar el personal de control de plagas en la zona afectada y zonas comunes en la producción de frutas y hortalizas.